GARZÓN Y EL ESTADO DE DERECHO
El caso Garzón ha traspasado nuestras fronteras y es motivo de escándalo en Europa y más allá. Es lógico puesto que Garzón goza de un gran prestigio, absolutamente merecido. Fue a iniciativa suya como la Justicia británica imputó y mantuvo en arresto domiciliario durante meses a un tirano tan universalmente rechazado como Augusto Pinochet. Además, recientemente, el crédito internacional de Garzón ha recibido un espaldarazo más al entrar a investigar los
crímenes del franquismo, otra cuestión que en Europa y en el mundo no merece sino condena, identificándose a Franco con Hitler y Mussolini, sus compinches en el criminal eje del Nazifascismo.
Persiguiendo a Garzón, los magistrados implicados no retratan al juez, sino que se retratan a sí mismos, haciendo con su sorprendente actuación un flaco servicio a nuestra Justicia y a la imagen de España como país en que rige el Estado de derecho. Pero la cosa roza el surrealismo cuando esos mismos jueces aceptan la causa que desde la cárcel impulsa un personaje como Correa, cuyo apellido traducido al alemán es precisamente Gürtel, y personifica a un caso de corrupción ampliamente difundido en los medios de comunicación de Europa y del mundo.
Lo peor de todo esto es que cuando colegas eurodiputados o periodistas me interpelan sobre este desdichado despropósito, ni uno mismo es capaz de dar cualquier explicación razonable para defender a nuestro país, ante un caso sencillamente indefendible.
Miguel Ángel Martínez
Vicepresidente del Parlamento Europeo


