Miguel Angel Martínez. Diputado en el Parlamento Europeo
Con la elección de su Comisión Ejecutiva, esta semana la Unión Europea ha completado los movimientos necesarios para enfrentarse al nuevo capítulo de su Historia. De las elecciones de junio había surgido el Parlamento que asumirá las reforzadas competencias previstas en el Tratado de Lisboa. Éste culminó su azaroso proceso de ratificación en noviembre, entrando en vigor inmediatamente después. Y ahora, José Manuel Durão Barroso, a quien el Parlamento votó hace unas semanas para presidir el ejecutivo comunitario, ha conseguido que la Eurocámara diera el preceptivo espaldarazo al equipo que constituirá la Comisión, es decir, el Gobierno de la Unión Europea para cinco años.
A todo esto, el semestre de Presidencia española se ha recortado ya en casi mes y medio, habiéndonos tocado hasta el momento cuidar de que terminara de cerrarse esta fase previa, al tiempo que explicábamos a diestro y siniestro las prioridades de nuestra gestión. La reactivación de la Unión Europea y el dinamismo de nuestra Presidencia, ha supuesto también que se aceleren los expedientes de los países candidatos a la integración. Así, Croacia, Turquía y Macedonia a quien se ha sumado Islandia, llaman con fuerza a la puerta de la Unión. Y esperan de España comprensión y solidaridad que no debiéramos defraudar. En definitiva, la adhesión de estos países está cantada y será importante para el futuro contar con su agradecimiento y su amistad.


